"...pensé de eso al andar en mi bicicleta..."
Albert Einstein al hablar acerca de su Teoría de Relatividad (E=MC2)

Barcelona está cambiando su relación con la bicicleta, ahora la quiere, la estimula, la mima y le abre 120 kilómetros de ríos para que circule. Pero no todos son risas y serpentinas. La bicicleta, a pesar de su indiscutible encanto cívico, sigue siendo discriminada, y el ciclismo urbano sigue siendo cuna de mártires embestidos por la prisa motorizada. Aquí unos siete mandamientos para el buen ciclista urbano, ese que ata bien la bici y que ante el peligro, goza con el viento en la cara.  No molestarás a los viandantes ni a las viandantes circulando por donde no quepa tu bici. evita ramblas, evita paseo de gracia, evita el colapso en portal del angel, evita el atropello a un peatón descuidado, o descuidada, evita el mogollón.  Atarás tu bicicleta por sobre todas las cosas. aunque te vayas a comer unos boquerones rapidito, rapidito, atarás la bicicleta aunque entres y salgas de una tienda, siempre la atarás, atarás el marco de la bici y alguna rueda a algo que esté fijo, de preferencia los parkings que pone el ayuntamiento, y de no haberlos, el ingenio te indicará donde.  Respetarás las normas del tránsito aunque no creas que estas normas hayan sido escritas pensando en la bicicleta.  Honrarás y mimarás a tu bicicleta y aprenderás el ABC de su mantenimiento. Ajustar los frenos, engrasar la cadena, y mantener a tono las ruedas.  No codiciarás la bici ajena.  No te cortarás en el uso del timbre, el timbre no ensucia, no agrede sino advierte y anuncia.  Utilizarás siempre que puedas el carril de la derecha mas cercano a la acera y no por un respeto a la agresividad del coche te irás sobre la acera. preferentemente circula mas por el centro que por la orilla, el coche te tiene que ver y frenar. |
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